Andar con los pies sanos para estar bien parados en la vida

Por María José Armándola - Lic. en Kinesiología y Fisiatría (Mat.939)

Todos, en algún punto, necesitamos del otro. Nada más sano y genuino que el proceso de autonomía y preservación que hemos iniciado las mujeres hace algunos años y que está mostrando muy buenos resultados. Pero no es menos importante saber apostar a conformar espacios más amplios en nuestro derredor con personas que estimulen nuestro desarrollo. Creamos en el impulso, que suele venir disfrazado de empujón de alguien cuando más lo necesitamos.

Desde niña he amado la vida sana y he practicado deportes, y eso fue condicionante para muchas elecciones que he tomado en mi vida. Quizá, en virtud de esto, también, me he inclinado profesionalmente hacia la kinesiología.

Todos tenemos, en menor o mayor medida, una relación con el deporte. En mi caso me incliné por el patín artístico, con el que conviví y fui muy feliz desde mi primera infancia hasta el final de mi adolescencia. Siempre me interesé por los deportes, entre ellos el fútbol, aunque nunca lo jugué como lo hacen miles de mujeres en todo el mundo hoy día, incluso en el más alto nivel profesional.

Así, por mi pertinencia profesional, seguí los problemas que acecharon al jugador y hoy dirigente Juan Román Riquelme. Según los especialistas, uno de los mejores exponentes que tuvo el país en su historia, y muy determinante en los éxitos de Boca Juniors.

Sin embargo, este crack convivió toda su carrera con una dolencia en sus pies y debió acudir a la medicina -especialmente a la kinesiología- y a la tecnología para morigerar los dolorosos efectos de una fascitis plantar que lo tuvo a “maltraer” muchos años. Fue para su vida deportiva el Talón de Aquiles profesional y debió someterse a múltiples tratamientos.

Traigo este ejemplo para demostrar que, en el proceso evolutivo, desde que el hombre como especie se paró sobre sus piernas pasaron unos 3,7 millones de años. Desde entonces, las extremidades inferiores se han vuelto clave en la vida de la especie y modificó las formas de desplazarse, los hábitos de consumo y convivencia en comunidad. Es entonces que los pies, en tanto miembro donde se produce el contacto con el suelo, requiere un cuidado especial para su mantenimiento en óptimas condiciones.

En el Centro de Kinesiología y Estética Armándola (CKEA) le asignamos mucha importancia a las dolencias en los pies porque sabemos que suelen ser muy dolorosas y debemos abordarlas con un buen tratamiento. Lo que se conoce como Espolón Calcáneo es una de las principales afecciones que recibimos, y como kinesiólogos sabemos con precisión de qué se trata y proponemos un tratamiento que apunte en dos direcciones: la causa y el efecto.

Qué es

La mención a Riquelme no es casual ya que el espolón calcáneo es un recrecimiento óseo (nuestras abuelas lo llamarían sobrehueso) que se produce en el talón y coincide con la zona de inserción de la fascia plantar, por lo que en muchas ocasiones se da de manera conjunta con la patología conocida como fascitis plantar. Y como suele suceder con muchas otras dolencias que describimos aquí cada semana, es más común de lo que se cree.

Si alguna vez has sentido dolor al apoyar el talón en el suelo o un dolor punzante e intenso, como si estuvieras pisando una pequeña piedra o un clavo, es muy probable que puedas padecer espolones, también llamados exóstosis calcánea. Uno de los motivos principales de esta fascitis plantar es que se llegó tarde al diagnóstico cuando ya estaba bien avanzada, o bien porque se aplicó un tratamiento inadecuado y hoy se sufren las consecuencias.

En la mayoría de los casos, y este es uno de los motivos por los cuales se demora el diagnóstico, es que inicialmente no llega a limitar la práctica deportiva, debía ser tratada lo antes posible o de lo contrario tendría efectos muy limitantes para el paciente en el futuro y consecuencias dolorosas.

De allí que debemos estar atentos a estas manifestaciones de nuestro cuerpo y quizá es importante conocer algunas de las causas de la fascitis plantar. Ellas son: edad; sobrepeso u obesidad; gestos deportivos excesivos o práctica deportiva intensa (especialmente running, handball o basquetball); usar un calzado inadecuado; tener pies planos; aplicar sobrecarga en los tendones o bien pasar largos períodos de pie.

La estadística médica prescribe que, al menos, uno de cada cuatro personas padece esta patología que se manifiesta como una inflamación de la fascia plantar, el tejido que une el talón con los dedos de los pies.

Tratamiento

Desde CKEA proponemos un abordaje profesional con el método conocido como ondas de choque.

Las ondas de choque son un tipo de electroterapia que utiliza ondas de ultrasonido de alta energía que una vez que penetran en el cuerpo tienen un alcance de aproximadamente 3,5 cm y en este campo generan un estímulo mecánico con unas propiedades específicas que tienen efectos propios en el interior del organismo:

Esta emisión producirá aceleración del metabolismo en la zona de aplicación, lo que permitirá la destrucción de los nociceptores (receptores específicos de dolor). De este modo, además, se producirá la generación de endorfinas y otras sustancias con efecto analgésico, recuperando para la zona nuevos vasos sanguíneos y la destrucción de cristales y calcificaciones.

Por supuesto que hoy existen tecnologías modernas y seguras que permiten lograr imágenes que identifican con precisión esta patología, por eso, como siempre, desde CKEA recomendamos la visita al profesional médico para precisar esto, en este caso el traumatólogo. Es probable que te prescriban otras pruebas, como análisis de sangre, para descartar otras enfermedades como artritis reumatoide, espondilitis anquilosante o gota.

Así el desarrollo, vemos que desde que los homínidos desarrollaron la capacidad de caminar, pasaron a apoyar el peso de su cuerpo en la parte delantera del pie y caminaron erguidos y no encorvados como los chimpancés o lo gorilas, que apoyan el peso en la parte media del pie. Ese rasgo nos acompaña en esta era de la civilización, y los pies sufren nuevas dolencias. El espolón calcáreo es uno de ellos. Eso no tiene por qué ser un problema sin solución.

Nosotros te proponemos que te pongas en contacto con nuestro instituto y así poder mantener un encuentro con nuestros profesionales y convenir un tratamiento a partir de la planificación y con la condiciones de seguridad que te brinden tranquilidad.

Para más información podes escribir al WhatsApp 3434462213 o en nuestras redes: instagram: @ckearmandola

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