Solo sus familiares y amigos saben lo que están viviendo. El coronavirus no los encontró de viaje de placer por algún remoto y paradisíaco lugar del mundo. Más bien los sorprendió haciendo lo que han hecho siempre: trabajar.

Son alrededor de 300 mujeres y hombres de la zona de Concordia, que todos los años, cuando en Entre Ríos terminó la temporada del citrus, aceptan sobrellevar el desarraigo, hacer miles de kilómetros, adentrarse en los perales y manzanares del Valle del Río Negro para sacar las frutas de los árboles y luego empacarlas. Una vez que allí termina la cosecha, vuelven a sus pagos para hacer lo mismo con mandarinas y naranjas. Y todo para vivir de su esfuerzo, como debe ser, y no de dádivas.

Pero este 2020 y el coronavirus los castigó duro. Quedaron varados en el sur, ya sin trabajar, ya sin ingreso, y sin poder volver a casa, con los servicios de transporte paralizados.

Trámites y gestiones no han faltado. Versiones tampoco. En principio, parecía que el sindicato de allá y el de Concordia, con Alcides Camejo a la cabeza, iban a costear en partes iguales la vuelta a casa. Pero no ocurrió.

Lo habitual, en años normales, es que el gremio afronte el gasto del viaje de ida a Río Negro y el regreso de los trabajadores sea “por sus propios medios”. Pero, en el actual escenario, ello es imposible. “No hay colectivos de línea y la terminal está cerrada”, describió una de las trabajadoras desde Río Negro. “Hay gente que ya no tiene para comer, porque llevamos varios días sin trabajar y recién cobraremos nuestro sueldo del 5 al 10 del mes que viene”, relató.

La angustiante situación de los entrerrianos se volvió una brasa caliente para los gremialistas, tanto del NEA como del Valle, y no han faltado acusaciones cruzadas entre ellos. En audios que circularon se lo escucha a Camejo defenderse, a sabiendas de que sus pares del sur lo señalan porque entienden que dejó a su gente abandonada. “Parece que no saben que hace 16 años que estamos mandando 15 colectivos gratis para allá, para que ellos –los gremialistas patagónicos- se queden con todos los aportes. Una vez que tenían que pagar 2 colectivos a los compañeros para que se puedan venir, me echan la culpa a mí”, disparó el concordiense. “Quieren que yo pague cuando no tengo ninguna ‘ganancia’ por la gente que va a Río Negro”, se lo escucha decir luego.

Los que están varados en el sur nada ganan con este tironeo, porque lo que necesitan es volver. Sobre la cuestión de los “aportes” de los que habla Camejo, uno de ellos aclaró: “En realidad, en el sur sólo aportamos dos meses y los otros 10 aportamos en Concordia y, sin embargo, no tenemos farmacia con descuento, ni sanatorio, ni clínica. La obra social no existe. Nos sacan dinero para el sindicato y la obra social, pero ¿dónde está ese dinero?”, preguntó.

Como sea, los cosecheros y empacadores claman para que alguien los escuche y los auxilie, sea el gremio, el gobernador o el intendente. “Si han dispuesto ayudas para millones de personas, entre ellos los informales y beneficiarios de la asignación universal por hijo, ¿por qué no dan una mano a un grupo de laburantes como nosotros?”, plantearon.

Fuente: El Entre Ríos

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