Y un día te despiertas y adviertes que ya no estás sola, y quizá nunca más lo estés. Algo ha cambiado en la luz que ingresa por tu ventana y el aire transporta un halo extraño que sólo tú puedes comprender. Tu cuerpo comienza a hablar un nuevo idioma y el canal de diálogo sólo tiene un sentido. Ese instante queda grabado en tus ojos y no puedes disimularlo. El tiempo te remite a un lugar infinito y eres parte ineludible de un camino tan largo que sólo puede verlo tu mirada.

Este domingo celebraremos el Día de la Madre; y es un gran momento que nos moviliza a todos. La fecha nos hace afloran esos sentimientos atávicos que la han puesto a la madre en el pedestal del respeto y cariño en casi todas las civilizaciones en el devenir de los siglos.

En pleno despliegue del siglo XXI, los modelos sociales y culturales se modifican abruptamente y las mujeres tenemos hoy decenas de opciones para proyectarnos individual y socialmente, y buscamos el camino de la felicidad con recorridos distintos. En esta diversidad radica la riqueza de la evolución del concepto de “lo femenino” y desde allí se construye este reticulado de estilos, formatos y convicciones que dan forma al espíritu de este tiempo.

En este mapa tan complejo y diverso, la idea de madre se impone con el amor que toda sociedad le otorga y las convenciones nos hacen llegar a este día con la misma alegría que una niña nunca pierde.

Quienes somos madres conocemos cómo se vive el proceso y lo maravilloso de cada una de las etapas. Único e irrepetible, sabemos que aunque me esfuerce por contarlo con el mayor detalle, ninguna experiencia es transferible.

Sin embargo, eso no nos impedirá en esta columna dedicarle una mirada romántica al ciclo compuesto por los nueve meses que implica la gestación, o mejor dicho a las personas que en mágica simbiosis comparten, de manera evolutiva, momentos de intercambio y despliegue hormonal y afectivo, sobre todo si es la primera vez.

Madre e hijo/a (la experiencia se multiplica cuando son más uno) se embarcan en un viaje maravilloso desde el momento de la fecundación y todo cambia para esa mujer que se sentirá rara y ajena cuando su cuerpo entra en metamorfosis y de pronto, dejamos de ser (bien vale la metáfora) el ombligo del mundo para advertir que irrumpe alguien que, sin pedirlo abiertamente, nos reclama amor y prepara el camino para la magia de la vida.

Cuidados.

Hablando con los años que he trabajando como profesional de la salud y la estética y con el tiempo que llevamos desplegando la oferta integral en CKEA me gustaría subrayar que también en esta etapa debe primar –quizá con mayor intensidad y dedicación- el esquema de cuidados y controles para la atención del bebé, pero también para tu propio cuerpo porque cuando finalice este proceso y tu hijo florezca a la vida y regreses a la extraña individualidad que renace cuando “se corta el cordón umbilical”.

En la Física a este fenómeno se lo conoce como resiliencia, que es la propiedad que tienen algunos elementos de recuperar su estado previo una vez que ya no está la fuerza que lo modifica. Pero a esta resiliencia hay que ayudarla, y cuánto más nos cuidemos en estos nueve meses, más vitales y radiantes nos dispondremos para la nueva etapa que se inicia con el nacimiento, cuando se materializa el milagro y nos toca el rol de acompañar, educar y coadyuvar en la formación en libertad y amor de ese nueva individualidad que pugnará por encontrar su sentido y proyección de nuestra mano, al menos por un tiempo.

Afortunadamente, durante este tiempo estarás acompañada por tu ginecóloga y, probablemente, un obstetra que irá preparándote para el día D. Enhorabuena. A ellos podrás consultar acerca de cómo sobrellevar ese tiempo con la dieta adecuada, un programa de ejercicios, programas alternativos para cuidar tu cuerpo y mantener el equilibrio de todo tu ser. Nosotras también podemos acompañarte en estas experiencias nuevas y entendemos los miedos que sobrevienen y alentamos las ilusiones que se arremolinan en tu cabeza.

Vida plena.

Recomendamos para esta etapa, no someterte a tratamientos invasivos , para lo cual debes consultar con el profesional médico que te acompaña. Desde CKEA creemos que hay algunos tratamientos no invasivos a los puedes acceder sin someterte a riesgos.

Pueden aparecer externalidades como la retención de líquidos que te causarán malestar, y para ello existen drenajes linfáticos manuales, masajes reductores, limpiezas faciales sin aparatología y algunos otros que se complementan al plan de vida sana, desterrando cualquier episodio de estrés o malestar que, sin duda, influirán en el bebé.

Buen embarazo, buena vida y buen festejo con quien tengas cerca este domingo. Saludamos a todas las madres. A aquellas que ya han vivido la experiencia, pero que lo disfrutan como la reedición de un destello maravilloso; a las que decidieron ser madres del corazón y ponen todo y un poquito más, a la mía, a la tuya; a los padres a los que la vida los puso en la difícil condición de tener que asumir el rol y lo disfrutan abriéndose paso con un coraje que sólo nace del amor; a las que lo son con muy corta edad, y a aquellas que apuestan a serlo a pesar de haber transitado algunas etapas de su vida; saludamos a la madre; ese ser mágico y luminoso para la que nadie estudia y ni se prepara, pero que de pronto se encuentra en el umbral de la decisión y no duda un segundo en dar un paso adelante. Desde CKEA abrazamos a cada una, y agradecemos ser parte de esta gran familia que conformamos el equipo de profesionales y pacientes que nos miramos y reconocemos. Feliz día.

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