João Gilberto, el artista que inventó un ritmo nuevo, la bossa nova, para llevarlo al mundo y convertirlo en símbolo de un país, se apagó el sábado a los 88 años en Río de Janeiro, la ciudad desde la que se proyectó globalmente con Chega de Saudade, álbum editado por primera vez en 1958.

El fallecimiento del hombre que revolucionó y redifinió la música de Brasil con canciones como Desafinado, Samba de una nota sola, Meditación y Corcovado, fue informado por uno de sus hijos, João Marcelo Gilberto, que vive en Estados Unidos y también es músico.

En el mensaje de despedida, João Marcelo hizó alusión al drama familiar que mantuvo a su padre recluido y con problemas financieros en la última década, además de ser embargado judicialmente por su hija Bebel Gilberto. La situación provocó incluso el desalojo del departamento donde vivió los últimos años, situado en el elegante barrio carioca de Leblon.

Mi papá ya falleció. Su lucha fue noble. Intentó mantener su dignidad a la luz de perder su soberanía”, escribió João Marcelo en un mensaje en una red social.

Nacido como João Gilberto Prado Pereira de Oliveira en la ciudad de Juazeiro, Bahía, en el noreste de Brasil, el guitarrista más emblemático de la bossa nova puso voz a la obra maestra de Tom Jobim y Vinicius de Moraes Chega de Saudade cuando tenía 27 años, dando inicio al género luego consagrado mundialmente.

A ese disco siguieron O amor, o sorriso e a flor (El amor, la sonrisa y la flor, de 1960) y João Gilberto, de 1961, trilogia fundamental de la bossa nova. El álbum de jazz y bossa nova Getz/Gilberto que lanzó em 1964 en Estados Unidos junto al saxofonista estadounidense Stan Getz fue ganador de un premio Grammy.

Su éxito abrió puertas e inspiró a la generación que lo siguió con el llamado Tropicalismo, el movimiento que mezcló manifestaciones culturales tradicionales con innovaciones radicales y que tuvo como principales símbolos musicales a Caetano Veloso, Gilberto Gil y Chico Buarque.

El tono de su voz y una relación armoniosa y precisa con la guitarra crearon una identidad que cambió la música de Brasil.

En sus shows era habitual que reclamara airadamente al público ante cualquier ruido o, como ocurrió en Buenos Aires en un memorable show junto a Caetano Veloso en 1999 para celebrar los 40 años de la bossa nova, agradeciera feliz como un chico el silencio absoluto de los asistentes.

Grabó en Estados Unidos, donde vivió hasta 1979, tocó en el mundo entero, desde Argentina hasta Japón, y regresó a su país natal, donde se despidió de los escenarios en el 2008.

En sus últimos shows, siempre a sala llena, aparecía sólo con su guitarra, traje y corbata, y desde el escenario solía enfurecer y protestar ante el mínimo susurro de la platea.

El sábado, cuando se conoció la noticia de su muerte, artistas de todas las edades y géneros se manifestaron para despedir al genio. El cantante Ed Motta dijo que “nadie unió la voz y la guitarra con tanta elocuencia como Joao Gilberto”, al que consideró un “revolucionario de la música mundial, la música que todo el mundo respiró en los años '60”.

Gal Costa, otra estrella de la música popular de Brasil, dijo que “João Gilberto es el mayor genio de la música brasileña e influencia definitiva de mi canto”.

Autores de telenovelas, muchas de ellas inspiradas en su música y filmadas en la zona sur de Río de Janeiro, desde donde lanzó su carrera mundial, periodistas y músicos se unieron en el dolor por la muerte del artista, que no concedía entrevistas ni recibía otras personas que no fueran familiares.

Fuente: Clarín.

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