El plenario de las comisiones de Salud, Justicia y Asuntos Penales, y Asuntos Constitucionales del Senado comenzó este martes con las audiencias públicas sobre la ley de interrupción voluntaria del embarazo, que tiene media sanción y se votará en la Cámara alta el próximo 8 de agosto.

Al igual que en el debate que se desarrolló en Diputados, habrá oradores que se expresarán tanto a favor como en contra de la despenalización y legalización del aborto, quienes tendrán siete minutos para exponer y, hacia el final, los senadores podrán hacer preguntas a los invitados.

El presidente de la Comisión de Salud, el radical Mario Fiad, pidió a sus pares que se deleguen nuevamente a los presidentes de las comisiones competentes la potestad para poder confeccionar todas las semanas las listas de expositores de los martes y miércoles. Además, informó que se incorporaba al temario un proyecto del chaqueño Ángel Rozas que propone realizar una consulta popular no vinculante sobre el tema.

La primera oradora de la jornada fue la secretaria general del sindicato de Amas de Casa, María Lucila “Pimpi” Colombo, quien ya en su participación en Diputados había dicho no estar ni a favor ni en contra de la ley. En su alocución, aseguró que las mujeres “no debemos ser penalizadas cuando practicamos un aborto”, aunque remarcó que “no” cree que el aborto “sea un derecho que tenemos las mujeres y menos aún un derecho sobre nuestro cuerpo. Creo que es una realidad dolorosa que padecemos muchas mujeres”.

La expresidenta del Consejo Nacional de las Mujeres cuestionó igualmente que una mujer sea “maltratada y humillada” cuando recurre a un hospital con un proceso de aborto. Por otra parte, dijo que la media sanción de Diputados tomó “algunas” de sus “inquietudes” pero no “todas”, aunque criticó que “la negativa no da ninguna respuesta a la realidad que vivimos las mujeres”.

“Creo que la posición de nuestro Gobierno ha sido muy hipócrita. Nos ha sometido a esta discusión para dividirnos. Sostiene el ministro de Salud que hay que legalizar el aborto, y habla como si estuviéramos en Alicia en el país de las maravillas, pero en la salita no hay preservativos”, añadió la dirigente, que llamó a los legisladores a trabajar en la prevención y “tanta deuda que tenemos” en este sentido.

A su turno, el rabino Fernando Szlajen señaló que “la veintena de definiciones de vida humana son siempre en grado y accidente, pero no en naturaleza y sustancia”. Asimismo, recordó que la Biblia, “base de nuestra civilización” reconoce “la vida humana desde la concepción, hoy respaldado por la actual bibliografía embrionaria, biológica y genética”.

“El aborto a demanda no es un problema sanitario, ni jurídico, ni económico, sino que es un problema humano: es el síntoma más crudo de la ética donde el individuo y sus intereses son el bien supremo”, consideró Szlajen en declaraciones reproducidas por Parlamentario.

El primero de los expositores en manifestarse íntegramente a favor del proyecto aprobado en la Cámara de Diputados fue Leandro Cahn, director ejecutivo de la Fundación Huésped, quien aseguró: “Nadie defiende más la vida que quienes pugnamos por el aborto legal”.

Cahn indicó que “tanto el HIV como el aborto están vinculados a los derechos y a la sexualidad” y consideró que “mirar para otro lado sobre un tema que existió, existe y existirá, es ser parte del problema”, ya que según la Organización Mundial de la Salud (OMS), hay “25 millones de abortos clandestinos en el mundo cada año”.

El especialista observó que “cuando una mujer decide interrumpir su embarazo, queda sólo una vida por proteger: la de la mujer. La diferencia es si lo hará en condiciones seguras o si la condenamos por pobre y excluida a la muerte”.

Por su parte, la médica y psicoanalista Martha Rosenberg remarcó a los senadores: “Tienen la posibilidad de transformar el dolor en derechos, de eso se trata ser legislador, y claramente hace tiempo que las mujeres, niñas y adolescentes sufren la negación de derechos”.

“Las mujeres y cuerpos gestantes tenemos el poder de gestar y parir, o no. Ejercerlo atañe a nuestro saber y entender: somos personas con derecho a decidir sobre nuestros cuerpos y sus avatares”, manifestó Rosenberg.

Martín Farrel, abogado y doctor en Ciencias Sociales, enfatizó -ante una consulta de la salteña Cristina Fiore Viñuales- que “no existe” el concepto de objeción de conciencia institucional que algunos senadores pretenden incluir en la media sanción.

El especialista utilizó un ejemplo: “El Senado es una institución, y la institución Senado está determinada por la Constitución Nacional, por sus reglamentos y sus normas. Son hojas de papel con palabras impresas. Eso no tiene conciencia. Los senadores son los que tienen conciencia. No existe la conciencia institucional”.

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