El cuerpo de una joven de 19 años fue hallado ayer en un monte de la comuna de San Andrés, Tucumán. Recibió cinco puñaladas en la espalda, algunas de profundidad. Habría sido depositado en ese punto, tras haber sido asesinada en otro lugar, según se infiere de las primeras pruebas.

William y Ángel Rojas, padre e hijo y vecinos de la zona, fueron los primeros en ver el cuerpo en un terreno cubierto de vegetación. “Mi hijo encontró el cadáver cuando iba a cazar palomas. Luego me avisó y vinimos a verlo”, relató el hombre.

William Rojas mencionó también que la joven yacía “boca arriba” y que “el rostro estaba tapado con yuyos, al parecer, recién cortados. Tenía un pantalón tipo jogging (una calza) y una zapatilla de color rosa. Me avisó tipo 11.30 y luego fuimos hasta el lugar”, manifestó.

Los restos habrían sido depositados junto a un árbol, cuya altura sobresale con respecto al resto de la vegetación. “Todo es monte y no se puede circular en vehículo. Sólo hay caminos angostos”, explicó el lugareño.

“Vi sangre cerca del cuerpo. Era un manchón chico. Creo que (la ropa) no estaba rota. Estaba vestida y con calzado. Pienso que pudo haber sido anoche o temprano, ya que se notaba donde cortaron las (plantas de) achiras y que estaban amortiguadas, estaban medio secas¿. Era un chica joven, delgada”, agregó.

Luego de encontrar el cadáver, los Rojas avisaron del hallazgo a los primeros policías que encontraron. Eran agentes que circulaban a unas pocas cuadras del lugar, en un vehículo oficial.

La descripción policial da cuenta de que la joven tenía cabello largo y vestía zapatillas rosas, una calza gris y una campera deportiva azul. Durante el trabajo de la Policía Científica y del Ministerio Público Fiscal, se tomaron las huellas dactilares para determinar la identidad de la víctima.

Mientras estas tareas se llevaban a cabo, una mujer de 36 años, quien había llegado desde el barrio La Costanera, se presentó y aportó el DNI de su hija, entre otros datos y características físicas. Con esos datos, la Policía pudo identificar a la joven como Rocío Anahí Molina.

En la escena del crimen, además, los peritos confirmaron las marcas de arrastre del cuerpo, así como de ruedas de una moto. Esto es el principal sustento de la hipótesis de que la joven murió en otra parte y de que el cuerpo fue “plantado” en San Andrés.

“Teníamos una plantación de caña (de azúcar) por esa zona, pero siempre nos robaban alambres. Ahí, donde encontraron a la chica, hay una bajada y siempre fue un monte”, explicó Carlos Rojas, hijo del propietario del terreno y familiar de las personas que encontraron el cuerpo, publicó La Gaceta.

Los vecinos hicieron hincapié en que nunca se había registrado un hecho trágico en la zona. “Todos se conocen aquí”, coincidieron. “Si William no la encontraba, los animales podrían haber comido los restos. Nadie pasa por ese sector. Recién ahora hay caminos para circular”, concluyó Carlos Rojas.

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