A las 8 de la mañana de ayer Mónica Riveros (45) estaba sumida en el más profundo de los sueños en su casa de Las Heras, Mendoza.

Aprovechando que era domingo tenía pensado dormir un poco más y descansar antes de comenzar su agitada semana laboral. Pero los continuos ladridos del perro de sus vecinos la despertaron.Si bien podría haberse quedado un rato más en la cama, la insistencia del animal, que además golpeaba el portón que lo mantenía adentro, la llevó a levantarse de un salto para averiguar el motivo.

Cuando abrió la puerta, todavía algo soñolienta, un hallazgo la sorprendió. Pegado al árbol frente a su vivienda vio un pequeño bulto envuelto en una frazada: era un bebé recién nacidoque más tarde los médicos nombraron como Joaquín.

Inmediatamente su instinto de madre la llevó a actuar. Levantó al niño del suelo, lo apoyó contra su pecho y lo llevó dentro de su hogar. “Lo único que atiné a hacer fue ver si estaba bien, abrí la sábana que lo envolvía y me di cuenta que no hacía mucho tiempo que había nacido, todavía tenía rastros de sangre y el cordón umbilical largo y mal cortado”, describió la mujer quien es empleada de la municipalidad de Las Heras.

Ella notó que el bebé tenía las manitos heladas por lo que con la ayuda de su hija de 16 años, que se despertó por tanto revuelo, lo mantuvieron alzado cerca de la estufa. “Una como mamá sabe todo lo que necesita un bebé y me dio mucha tristeza por su desamparo”, aseguró. De todas formas aclaró que el bebé no lloró en ningún momento. “Estaba dormidito, ni siquiera abrió los ojos, solo se escuchaban algunos quejidos suaves”, detalló.

Inmediatamente después de comprobar que el pequeño estaba a salvo llamó a una familia amiga para contarles lo que le había pasado y en segundo lugar marcó el 911 y dio aviso a las autoridades. “La Policía vino rapidísimo, habrá tardado unos 15 minutos”, recordó. Así tanto Mónica como su hija se quedaron levantadas y atentas a lo que sucediera con el pequeño que inesperadamente se cruzó en su camino. “Gracias a Dios que lo encontramos rápido y que nadie le hizo nada. Por la zona hay muchos perros callejeros y podrían haberle hecho daño”, comentó.

El camino de Joaquín continuó en los brazos de los policías que lo fueron a buscar y lo trasladaron rápidamente al hospital Ramón Carrillo. Allí fue recibido por los médicosquienes decidieron que quedara internado en Neonatología y lo bautizaron con ese nombre de origen hebreo.

Los efectivos policiales quedaron en contacto con el niño y apenas supieron que estaba en buen estado de salud, le avisaron a Mónica. “Yo les agradecí porque la verdad es que fueron muy amables”, destacó.

A las pocas horas, la mujer se comunicó con el intendente de Las Heras, Daniel Orozco y con miembros de la asociación solidaria “Ayudanos a ayudar”a la cual ella pertenece y lograron juntar algunas cosa para llevarle. “Desde la municipalidad le consiguieron una cuna, ropa y pañales, más otros paquetes de pañales que llevamos desde la asociación”, remarcó. Así el pequeño podrá contar con los elementos que necesita mientras permanezca internado. “Yo pedí permiso para verlo mientras esté en el hospital, quiero saber cómo está y qué necesidades tiene”, manifestó Mónica con convicción.

Esperanza

Según informaron desde el Ministerio de Salud, el pequeño nació con 38 semanas y pesó poco más de 2.6 kilos.Por el momento permanecerá internado hasta que los médicos lo determinen y cuando sea dado de alta será derivado a la casa cuna, a menos que se presente algún familiar. Si transcurren 30 días sin que se obtengan datos de la familia, un juez podrá decretar el estado de adoptabilidad.

Tal vez porque la persona que abandonó a Joaquín la conocía o por mera casualidad, el bebé llegó justo a los brazos de Mónica, una vecina que es reconocida por su actividad solidaria y gran corazón.

Ella forma parte de la mencionada asociaciónque pertenece a la iglesia Jesucristo la Esperanza de Hoy del barrio Aeroparque de Las Heras. “Hacemos un trabajo solidario desde hace mucho tiempo, trabajamos con todas las formas que podemos; últimamente hemos estado haciendo muchas cosas por la gran necesidad que hay”, indicó. Llegan a distintos barrios para llevarles a sus habitantes ropa, útiles, mercadería, entre otros “Aparte de hablarles de Dios”, señaló.

Por esto, Mónica vive invitando a las personas a cambiar la realidad. “Creemos que con un granito de arena podemos cambiar la realidad de muchos, imaginate si todos pusiéramos un poco”, observó.

Fuente: Los Andes

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